| Satanás |
|
|
|
| Escrito por Carlos Wohlers | ||||||
| miércoles, 27 de febrero de 2008 | ||||||
Página 1 de 4
Un domingo, después de finalizados los partidos de fútbol programados y que se desarrollaron en el estadio ubicado en el Barrio Las Delicias, todos los que participamos regresamos al pueblo a bañarnos y cambiarnos. Como era la costumbre, ya arreglados y bien perfumados, nos reuníamos en el parque para hacer los respectivos comentarios, como grandes expertos de este deporte, descalificando o bien enalteciendo a los equipos o jugadores. Unánimemente decidíamos la forma de celebrar la jornada por la alegría de que se había ganado o por la tristeza de la derrota. La cuestión es que siempre se justificaba el pretexto perfecto para degustar de las respectivas cervecitas o bien del licor tradicional. Ese era el comportamiento y la tradición de los fines de semana. El día al que nos referimos, fue uno de esos tan especiales que muy a menudo Dios nos permite disfrutar en nuestro paradisíaco terruño. Desde muy temprano se escuchaba el murmullo de un viento suave que circulaba por todas las calles y daba una sensación de frescura incomparable. El sol estuvo presente desde muy de mañana propiciando un tenue calor, que era controlado y graduado definitivamente por las manos de nuestro Creador, permitiéndonos una temperatura media que hacia un ambiente agradable. Eran aproximadamente las cuatro de la tarde, ya todos fuimos con destino a nuestro punto de reunión, al llegar, poco a poco los afines nos fuimos uniendo, la cantidad de personas presentes allí era grande. El día y hora eran propicios para salir de casa a dar un paseo y poder saludar a amigos o familiares, también era oportuno para lucir los mejores trajes, muy elegantes y orgullosamente de confección criolla. Las familias senahutecas disfrutaban ese lindo atardecer, esperando que la marimba, Ruiseñor Verapaz iniciara el concierto tradicional. Las ventas presentes estaban alrededor y aprovechando las paredes de la pila tan especial que adorna el parque. Allí estaban los tacos sabrosísimos de doña Paulina, el arroz con leche, las empanadas y un sinfín de delicias que no se pueden olvidar. Después de platicar un momento y de tomar la radiografía de lo que pasaba, decidimos encaminarnos a donde Secundino; no estaba muy lejos, la tienda por así llamarla, está ubicada a menos de media cuadra, en la calle principal que conduce al Calvario. Al llegar, por cierto muy sedientos, nos dimos cuenta que el espacio que da directamente a través de dos puertas a la calle, donde estaban ubicadas dos mesas de madera con sus respectivas sillas, estaba ocupado. Al fondo había un mostrador de madera bastante grande donde una persona atendía a varios clientes que estaban consumiendo parados. Nos acercamos y vimos que quien atendía, era el Negrito, hijo del propietario, una persona de estatura media, piel blanca, cabello oscuro, muy atento y servicial. Al vernos decididos a ingresar, muy rápidamente salió y se dirigió a nosotros en forma muy secreta ofreciéndonos un lugar privado. Nos permitió entrar a un apartado, contiguo al mostrador. Era o es, no sé, si existe aún, un espacio rectangular, bastante estrecho, con una mesa y unos banquitos, ya acomodados, pedimos una botella de Venado Especial, cuatro vasos, dos gaseosas, éramos cuatro: Negro Bran, Froilán, Satanás que era el apodo de un estudiante de Odontología que estaba haciendo su práctica y yo que trabajaba como Médico de guardia del Centro de Salud. ¡Que mote! Si de verdad, no es nada agradable. El mismo nació después de una jornada Médico-Odontológica que realizamos en la cooperativa Actelá, la cual se dio como respuesta a una solicitud que las autoridades de ese entonces realizaron porque los habitantes que conformaban la misma, estaban sufriendo muchos problemas de salud, lo que se demostraba en las altas tasas de morbilidad y mortalidad que se documentaban. Conociendo las estadísticas, accedimos a tal petición programando un fin de semana, sábado y domingo, para poder realizar el trabajo necesario. Se establecieron ciertos acuerdos, entre ellos que la cooperativa se comprometía al transporte de ida y vuelta de quienes realizaríamos el trabajo médico-odontológico, la alimentación y productos medicinales básicos, para lo cual se les proporcionó un listado de los mismos para que realizaran la compra y en las fechas programadas estuvieran disponibles. Todo comenzó tal y como se había planificado, se nos mandó a traer en un pick-up color rojo, de cabina sencilla y de palangana con barandas de tubos, conducido por una persona que posteriormente nos enteramos que era un Pastor Evangélico de ese lugar, de nombre, Arturo; llegó al Centro de Salud, punto de reunión designado previo al viaje, a eso de las cuatro de la mañana del día sábado. Realizados todos los preparativos y revisión del equipo y materiales, procedimos a colocarlos con todo cuidado en la palangana del vehículo, ya que en la cabina con mucha dificultad cabíamos el chofer, Luis y yo. Iniciamos el viaje. La mañana estaba un poco fría y una llovizna intermitente nos acompañaba en el descenso hacia Candelaria que poco a poco fue desapareciendo y el ambiente tornándose más cálido. Recorrimos el trayecto Senahú-Telemán, bastante incómodos por lo que por momentos le solicitábamos que parara para poder estirar un poco las piernas. Ya en el valle del Polochíc, las condiciones cambiaban, aparte de la incomodidad, la cantidad de polvo en la carretera era exagerado, máxime cuando se alcanzaba un vehículo y nos obligaba a ir detrás por un buen tramo. A las siete de la mañana estábamos llegando al cruce de la Tinta-Actelá. Paramos allí un momento para descansar y al darnos cuenta que faltaba más o menos una hora de camino, decidimos entrar a la Tinta en busca de algún comedor para poder desayunar, así lo hicimos. Ya en paz, con el estómago satisfecho reiniciamos el viaje e iniciamos el ascenso hacia la Cooperativa, llegando a la misma a las ocho cuarenta horas. Nos esperaba un grupo de personas que colaboraron a bajar del vehículo lo que llevábamos y nos ofrecieron algo de tomar; calculando que nuestro trabajo estaba programado para las diez, empezamos sin retraso y a pesar que la cantidad de personas que acudieron para ser atendidas era grande, logramos finalizar la fase que correspondía al primer día a eso de las ocho de la noche, informándole a la población que el día siguiente se continuaría. Al salir, del Beneficio de café, construido con madera y donde se improvisaron las clínicas de trabajo, nos dimos cuenta que en un espacio, que supusimos que era usado con anterioridad como garaje, estaba un grupo de personas a las cuales nos acercamos y nos dimos cuenta que destazaban una res. Llegó alguien a invitarnos a que subiéramos a la casa patronal donde nos estaban esperando; así lo hicimos, se nos atendió con una suculenta cena, además que se nos proporcionó un cuarto para poder descansar y pasar la noche. El gerente de la Finca (Cooperativa) era el Sr. Edgar Stowlinsky, estaba presente y con su respetable esposa y familia nos atendieron a las mil maravillas. |
||||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
| Sitio Arqueológico o ruinas de... |
|
Felicitación Quiero felicitarlos por el trabajo que han hecho con esto si... |
| Leer más... |
| Por Luis Ramirez |
| Editorial |
|
Busco a mi familia Hola, les felicito por este portal. Me gustaría que informar... |
| Leer más... |
| Por jennyffer paredes |
| Li loq’ laj palaw (El Lago Sag... |
|
Muy bueno Desde Toronto Canada, estoy enviando un fuerte y cariñoso ab... |
| Leer más... |
| Por Raúl Vaides |
| Editorial |
|
Más Fotografías Durante mi visita a éste sitio de internet en busca de fotos... |
| Leer más... |
| Por Gustavo Adolfo Caal |
| Editorial |
|
Fraternal Saludo Un fraternal saludo a los creadores de éste portal. Vivo lej... |
| Leer más... |
| Por Aracely Zavala |
Este portal ha sido creado con el fin de proporcionar informacion acerca del municipio de Senahú, Alta Verapaz, Guatemala, Centro América a todo el mundo, utilizando las tecnologias de informacion y comunicacion. Esperamos sea de su agrado y participe con nosotros dejando sus comentarios.